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¿Por qué tu lavarropas "camina" cuando centrifuga y cómo solucionarlo de una vez?

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¿Por qué tu lavarropas "camina" cuando centrifuga y cómo solucionarlo de una vez?

Pasa en las mejores familias: ponés a lavar un par de toallas, te vas a tomar unos mates al living y de repente empezás a escuchar un ruido infernal que viene del lavadero. Vas a mirar y el lavarropas está zapateando en el medio del piso, a medio metro de la pared donde lo habías dejado.

Que el lavarropas salte o vibre demasiado al centrifugar es un clásico, pero ojo, no es una maña normal del aparato ni tenés que resignarte a atajarlo cada vez que lo usás. Si lo dejás así, a la larga vas a terminar rompiendo el motor, el tambor o los rodamientos. En este artículo de nuestro blog de servicios para el hogar, te explicamos las causas más comunes de este "baile" indeseado y qué podés hacer para dejarlo quietito.

  1. La ropa está mal distribuida (El clásico "bollo")

A veces la culpa no es de la máquina, sino de cómo la cargamos. Si metés un acolchado pesado de un lado y un par de remeras del otro, o si las sábanas se enredan haciendo un bollo gigante, el peso queda totalmente desbalanceado. Al arrancar a mil revoluciones por minuto, esa diferencia de peso hace que el tambor empiece a dar latigazos contra los costados.

  • ¿La solución? Pausá el programa, esperá que destrabe la puerta y acomodá las prendas a mano. Tratá de mezclar prendas pesadas con livianas y no lo llenes hasta el tope; el lavarropas necesita espacio libre para que la ropa gire bien.

  1. Problemas de nivelación: Patitas flojas o piso en bajada

Para que tu lavarropas automático funcione joya y en silencio, tiene que estar apoyado de manera perfecta sobre sus cuatro puntos de apoyo. Si el piso de tu cocina tiene un pequeño desnivel (recontra común cerca de las rejillas), el aparato va a quedar "rengo".

  • ¿Cómo lo arreglás? Olvidate de meterle un cartoncito doblado o una maderita. La gran mayoría de los equipos tienen patas a rosca. Agarrá un nivel de burbuja (o bajate una app en el celu), ponelo arriba de la tapa y andá enroscando o desenroscando las patitas hasta que quede a escuadra, firme y no se tambalee. Si tu piso es muy patinoso, sumarle unas gomas antivibración en las patas es un golazo.

  1. Te olvidaste de sacar los tornillos de transporte

Si te compraste el lavarropas hace poquito, te lo instalaron y en el primer lavado pareció que iba a despegar rumbo a la luna, casi seguro es esto. De fábrica, vienen con unos bulones larguísimos en la parte de atrás que traban el tambor para que no se arruine durante el flete.

  • ¡Atención acá! Si no le sacás estos anclajes antes del primer uso, vas a destrozar el equipo por dentro. Agarrá el manual, buscá una llave inglesa y sacalos urgente. Guardalos bien por si algún día te mudás.

  1. Amortiguadores y resortes pidiendo cambio

Sí, tu lavarropas tiene amortiguadores igual que tu auto. Son los encargados de bancarse el sacudón del tambor pesado. Con los años de lavar y lavar, estos resortes o pistones se vencen, pierden fuerza, se resecan o directamente se cortan. Si notás que el tambor está medio caído para un lado, si hace un golpe metálico muy seco, o si ya probaste todo lo anterior y sigue bailando, es casi seguro una falla mecánica.

¿Tu lavarropas sigue saltando? ¡Llamá a los que saben!

Nivelar una patita o acomodar un toallón es una pavada que podés resolver en dos minutos. Pero si el problema viene por el lado de los amortiguadores, los rodamientos o la estrella del tambor, meter mano sin herramientas ni repuestos originales te puede salir carísimo.

Ahí es donde entramos nosotros. Si buscás un servicio técnico de electrodomésticos de confianza, contactanos. Tenemos expertos en reparación de lavarropas listos para diagnosticar el problema en tu domicilio y dejar tu equipo como nuevo, sin ruidos raros.

¡Pedí tu presupuesto sin cargo y olvidate de los dolores de cabeza en tu lavadero!

Temas: lavarropas

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