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Cómo arreglar la mochila del inodoro paso a paso (y sin llamar al plomero)

· 4 min de lectura
Cómo arreglar la mochila del inodoro paso a paso (y sin llamar al plomero)

Pocas cosas son tan frustrantes en el hogar como ir al baño, apretar el botón y que no pase nada, o peor aún, intentar dormir y escuchar el ruidito constante del agua filtrándose. Cuando la mochila del inodoro empieza a fallar, lo primero que pensamos es en el dolor de cabeza de conseguir un plomero de confianza, coordinar horarios y gastar un dineral.

Pero ¡tranquilo! La realidad es que reparar el depósito del inodoro es una de las tareas más sencillas del hogar. En esta guía de nuestro blog, te explicamos cómo solucionar los problemas más comunes con un poco de maña y herramientas básicas.

Conocé tu inodoro: Partes de la mochila

Para no hablar en el aire y que sepas qué pedir en la ferretería, primero tenemos que identificar cómo funciona el mecanismo interno. Si levantás la tapa de cerámica (hacelo con cuidado, ¡es pesada y frágil!), vas a ver esto:

  • El botón o palanca: Es el comando externo que acciona la descarga.

  • El flotante (o válvula de entrada): Es esa boya que sube a medida que entra el agua y le avisa al sistema cuándo cortar el chorro para que no rebalse.

  • El obturador (el famoso "sapo" o válvula de descarga): Es el tapón de goma que está en el fondo. Cuando apretás el botón, este tapón se levanta dejando caer el agua, y luego vuelve a bajar para sellar la salida.

Problema 1: El inodoro pierde agua constantemente

Si ves que el agua corre por la pared de la taza sin parar, tenés una fuga. Para saber qué repuesto comprar, hacé esta prueba clave: cerrá la llave de paso del baño.

  • Si el agua deja de correr al instante: El problema está en la válvula de entrada o el flotante (no corta el agua, la mochila rebalsa y el agua se va por el tubo de rebalse de seguridad).

  • Si el agua sigue corriendo hasta que la mochila se vacía: El problema está en el "sapo" o junta de descarga, que ya no sella bien el fondo.

¿Cómo cambiar el obturador o "sapo"?

Con el tiempo y el sarro del agua, la goma del fondo se reseca y se deforma.

  1. Cortá el agua y vaciá la mochila tirando la cadena.

  2. Desenganchá el sapo viejo de sus topes laterales.

  3. Limpiá muy bien el sarro del orificio de descarga con una esponja para que el repuesto nuevo asiente perfecto.

  4. Colocá el repuesto nuevo, asegurate de que la cadena quede con la tensión justa (ni muy tensa ni muy floja) y volvé a dar el agua.

¿Cómo cambiar la válvula de entrada o flotante?

Si el problema era que no cortaba el agua, vas a tener que cambiar el sistema de llenado.

  1. Con la llave de paso cerrada y la mochila vacía, desenroscá el flexible (el cañito de metal) que entra por abajo o por el costado de la mochila.

  2. Sacá la tuerca de plástico que sujeta la válvula al depósito y retirá el mecanismo viejo.

  3. Limpiá bien el agujero de la loza.

  4. Colocá la válvula nueva asegurándote de poner las arandelas de goma del lado de adentro y de afuera para evitar filtraciones. Ajustá la tuerca, conectá el flexible y listo.

Problema 2: Aprieto el botón y no sale agua

Apretás el botón, se va hasta el fondo, pero la cadena no tira. Esto es facilísimo: la cadenita que une el botón con el tapón del fondo se cortó o se desenganchó. Abrí la tapa y revisá. Si solo se soltó, volvé a engancharla. Si está oxidada o rota, podés comprar un metro de cadena plástica o de acero inoxidable en cualquier ferretería, cortarla a la misma medida que la anterior y reemplazarla.

Problema 3: La mochila no carga agua

Tiraste la cadena, pero el depósito quedó vacío y no escuchás el ruido del agua entrando. Acá pueden pasar dos cosas:

  1. La llave de paso está cerrada o hay poca presión en la red de tu casa.
  2. El filtro está tapado con sedimentos. El agua de red suele traer piedritas o sarro que se acumulan en la entrada de la válvula.

La solución: Cerrá el agua, desenroscá el flexible de entrada a la mochila y fijate en la base de la válvula. Vas a ver un pequeño filtro de plástico. Sacalo con cuidado (podés usar una pinza de depilar o un destornillador chiquito) y limpialo bajo la canilla. Si tiene mucho sarro, dejalo un rato en vinagre blanco. Volvé a armar todo y el agua debería fluir con normalidad.

Como ves, mantener los sanitarios de tu casa en perfectas condiciones no requiere ser un experto. Animate a meter mano, ahorrá dinero y evitá el desperdicio de agua potable. ¡Si la reparación se complica o notás que hay que cambiar la mochila entera, siempre podés contactar a nuestro equipo de especialistas para dejar el trabajo en manos profesionales!

Temas: inodoro mochila

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