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Guía Definitiva: Cómo arreglar los problemas más comunes de tu cocina y estufa a gas

· 6 min de lectura
Guía Definitiva: Cómo arreglar los problemas más comunes de tu cocina y estufa a gas

Llegar a tu casa después de un largo día de trabajo, querer prepararte la cena o prender el calefactor en pleno invierno, y encontrarte con que el equipo no enciende, es una situación verdaderamente frustrante. En Argentina, donde el gas natural es la principal fuente de cocción y calefacción de nuestros hogares, depender de estos artefactos es el pan de cada día.

Por suerte, no siempre es necesario salir corriendo a comprar un electrodoméstico nuevo ni entrar en pánico. Gran parte de las fallas que presentan las cocinas, hornos y estufas (como el clásico tiro balanceado) tienen su origen en la falta de mantenimiento continuo, la acumulación de suciedad o el simple desgaste de piezas que son muy económicas y fáciles de reemplazar.

En este artículo exclusivo de nuestro blog de servicios para el hogar, te vamos a explicar paso a paso cómo diagnosticar y solucionar los problemas más frecuentes de tus artefactos a gas, de forma rápida, segura y sin gastar dinero de más.

Advertencia de Seguridad Fundamental

Antes de agarrar un destornillador o intentar cualquier tipo de reparación en casa, tenés que grabarte esto a fuego: con el gas no se juega.

  • Cerrá siempre la llave de paso de gas que alimenta al equipo antes de desarmar cualquier componente. Nunca trabajes con el suministro abierto.

  • Trabajá con las ventanas y puertas abiertas para garantizar una buena ventilación cruzada en el ambiente.

  • Asegurate de que el artefacto esté completamente apagado y frío para evitar quemaduras severas.

  • Si sentís un olor fuerte y persistente a gas, no prendas luces, no uses el celular ni fósforos en ese ambiente, cerrá la llave general de tu casa y contactá inmediatamente a un gasista matriculado.

Problema 1: Las hornallas no prenden o la llama es muy baja y amarilla

Este es, por escándalo, el problema más habitual en cualquier cocina. Se te volcó el agua de los fideos, la leche o la salsa, y de repente la hornalla deja de funcionar o hace una llama chiquita y anaranjada (que encima te ensucia las ollas con hollín negro).

¿Cómo solucionarlo? Destapando los inyectores

  1. Desarmado inicial: Retirá las rejillas superiores de fundición o hierro, levantá las tapas de los quemadores (los discos de color negro) y las bases de aluminio.
  2. Ubicá el inyector (el "pico"): En el centro profundo del orificio vas a ver una pequeña tuerca de bronce con un agujerito minúsculo en el medio. Ese es el inyector por donde sale el gas a presión.
  3. Limpieza profunda: Con el uso, la grasa quemada y los líquidos derramados forman una costra muy dura ahí adentro. Tomá un alambre de cobre muy finito (lo ideal en plomería es usar una herramienta llamada aguja "calisuar", que se consigue en cualquier ferretería de barrio) e introducilo con mucho cuidado en el orificio para destaparlo. Un consejo de experto: ¡No uses escarbadientes de madera! Se pueden quebrar fácilmente y quedar trabados adentro, arruinando la pieza.
  4. Armado y prueba: Volvé a colocar el quemador de aluminio y la tapa negra, asegurándote de que queden bien calzados y asentados. Abrí el gas y probá encenderlo. Si lo hiciste bien, deberías ver una llama de color azul intenso, fuerte y pareja.

Problema 2: El chispero eléctrico no funciona

Tanto en las cocinas modernas como en muchas estufas, el encendido electrónico (o chispero) es una comodidad hermosa... hasta que deja de hacer chispa. Apretás el botón, escuchás el "clic, clic, clic" característico (o a veces ni siquiera hace ruido), pero el fuego brilla por su ausencia.

¿Cómo revisar y arreglar el sistema de encendido?

  1. Limpieza del electrodo: La punta de cerámica blanca y metal que genera la chispa suele ensuciarse muchísimo con grasa de la cocina. Pasale un trapito con un buen limpiador antigrasa no abrasivo y secalo a la perfección. La humedad y la grasa son los enemigos número uno de la conducción eléctrica.
  2. Revisión exhaustiva de cables: Si te das maña para levantar la plancha superior de acero inoxidable de tu cocina (o desmontar la carcasa del frente de tu estufa), seguí el recorrido del cableado que va desde el botón principal hasta el chispero. A veces, con el calor constante del horno, estos cables se resecan, se pelan o se derriten, y la chispa "salta" hacia la chapa antes de llegar al quemador. Si el cable está chamuscado, vas a tener que aislarlo con cinta aisladora o, mejor aún, reemplazarlo por uno nuevo.
  3. Prueba de contacto: Sacá la bujía (el chispero) y acercala a una pieza de metal del chasis del equipo mientras apretás el botón de encendido. Si no ves un arco eléctrico de color azul, significa que la bujía o el módulo de encendido interno están irremediablemente dañados y necesitan un reemplazo.

Problema 3: El piloto de la estufa o el horno se apaga al soltar la perilla

Llegan los primeros fríos del invierno, vas a prender la estufa de tiro balanceado del living (o vas a prender el horno para cocinar algo rico). Apretás y girás la perilla, encendés el piloto, esperás los típicos 20 o 30 segundos de rigor manteniendo presionado, pero cuando soltás la mano... ¡clack! Se apaga todo el sistema. Esto, sin dudas, saca de quicio a cualquiera.

Los culpables de esta falla: El inyector del piloto y la termocupla

El sistema de seguridad contra fugas de estos equipos depende exclusivamente de una pieza llamada termocupla (es un tubito de cobre alargado que está diseñado para detectar el calor de la llama). Si la pequeña llama del piloto no toca la punta de la termocupla, o si esta pieza se rompió por el paso del tiempo, la válvula magnética corta el suministro de gas de forma automática por seguridad.

  1. Limpiar el piloto: El agujerito del piloto es verdaderamente minúsculo y se tapa con muchísima facilidad con el polvo o las pelusas que flotan en el ambiente. Con la ayuda de un destornillador, retirá la chapita protectora (el cobertor). Usá un cepillo de cerdas duras, un alambre fino o incluso aire comprimido para limpiar por completo la salida del gas del piloto.
  2. Revisar y limpiar la termocupla: Mirá fijamente la punta de la termocupla (la que está posicionada justo al lado de la llama). Si notas que está cubierta de una capa gruesa de hollín negro, pasale una lija de grano muy suave para limpiarla a fondo y permitir que el cobre vuelva a brillar. El hollín actúa como un aislante térmico y engaña al sensor.
  3. Ajuste y reemplazo: Asegurate de que la llama del piloto, una vez destapado y limpio, "abrace" bien la punta de la termocupla. Si después de limpiar el orificio del piloto y lijar la termocupla el problema persiste igual que antes, significa que la termocupla está cortada o fatigada por dentro. La buena noticia es que es un repuesto muy barato; podés desenroscarla fácilmente con una llave fija pequeña de la válvula de comando, comprar una idéntica en tu ferretería de confianza y cambiarla vos mismo en diez minutos.

¿El problema superó tus herramientas, tus habilidades o simplemente no te sentís seguro? ¡No arriesgues la salud de tu familia! Manipular conexiones y conductos de gas exige muchísima responsabilidad, paciencia y conocimientos técnicos específicos. Si ya limpiaste a fondo los quemadores, cambiaste la termocupla vieja, revisaste los chisperos y ventilaciones, pero tu artefacto sigue funcionando de manera inestable, tiene fugas, la llama es intermitente o hace ruidos extraños que te alarman, es momento de frenar.

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Temas: cocina estufa

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