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Guía Maestra: Cómo limpiar la cocina a gas a fondo y dejarla como nueva

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Guía Maestra: Cómo limpiar la cocina a gas a fondo y dejarla como nueva

En cualquier casa argentina, la cocina a gas es el corazón de la vivienda. Ya sea para hacer unos fideos rápidos o el tuco del domingo, el uso diario hace que la grasa, el hollín y los restos de comida se peguen de una forma que parece imposible de sacar. Si tenés una Florencia, Escorial, Longvie o Patrick, sabés que si no le hacés un mantenimiento seguido, los quemadores se tapan y la potencia de la llama baja.


  1. Preparación y seguridad: Lo primero es lo primero

Antes de arrancar a refregar, tenés que tomar un par de recaudos básicos:

  • Cortá el gas: Por seguridad, cerrá la llave de paso que suele estar detrás de la cocina o al costado.

  • Esperá que enfríe: No limpies la cocina apenas terminás de usarla; el choque térmico puede saltar el enlozado o quemarte las manos.

  • Kit de limpieza: Prepará vinagre blanco de alcohol, bicarbonato de sodio, detergente desengrasante, una esponja que no raye y un cepillo de dientes viejo.


  1. Limpieza de hornallas, rejillas y quemadores

Esta es la parte donde más se acumula la "mugre" pesada. Si la llama sale naranja o amarillenta, es porque los quemadores están sucios.

  1. Saca todo: Retirá las rejillas y las tapitas de los quemadores.
  2. El remojo mágico: Poné las rejillas y las hornallas en la bacha o en un balde con agua bien caliente, un chorro generoso de vinagre y detergente. Dejalas ahí al menos 30 minutos.
  3. Refregado: Usá el cepillo de dientes para sacar el carboncillo de las ranuras de los quemadores. Si están muy tapados, podés usar un alambre finito o un clip, pero con mucho cuidado de no agrandar el agujero.
  4. Secado total: Antes de volver a ponerlos, secalos bien. Si queda agua, el gas no sale parejo y te va a costar un triunfo prender la hornalla.

  1. Cómo limpiar la plancha (superficie) de acero o enlozada

Acá es donde se nota si el laburo quedó bien hecho. El secreto es no usar virulana ni esponjas de acero que rayen todo.

  • Para manchas de grasa fresca: Esparcí bicarbonato de sodio sobre la mancha y tirale un poquito de vinagre. Va a hacer una efervescencia que despega la grasa sola. Después pasá una rejilla húmeda.

  • Para el acero inoxidable: El vinagre blanco es el mejor aliado para dar brillo. Pasalo con un paño de microfibra siguiendo la veta del metal para que no queden vetas.

  • Cuidado con los números: No le des con productos muy abrasivos sobre las marcas de los grados o los dibujos de las perillas, porque se borran y después no sabés si el horno está al mínimo o al máximo.


  1. El horno: El terror de la grasa pegada

El horno suele ser lo que más postergamos, pero una limpieza a fondo evita que la comida salga con gusto a humo.

  1. Vaciado: Sacá las fuentes y la rejilla interna.
  2. Pasta de limpieza: Mezclá bicarbonato con un poquito de agua hasta formar una pasta. Pasala por todas las paredes del horno (evitá los conductos del gas).
  3. Reposo: Dejá actuar toda la noche si podés. Al otro día, retirá la pasta con una espátula de plástico y terminá con un trapo húmedo.
  4. El vidrio de la puerta: Es lo que más se ensucia. Usá un desengrasante potente y, si es necesario, una rasqueta de vidrio con mucha suavidad para sacar la costra de grasa quemada.

  1. Mantenimiento de las perillas y el panel frontal

Las perillas suelen juntar grasa por detrás. Si tu modelo lo permite, sacalas a presión (tirando hacia afuera) y dejalas en remojo con agua tibia.

  • Ojo con los cables: Si tu cocina tiene encendido electrónico, no mojes demasiado la zona de los botones para no causar un cortocircuito.

  1. ¿Cuándo llamar a un gasista matriculado?

A veces la limpieza no es suficiente. Si después de limpiar todo notás que:

  • Hay olor a gas persistente.

  • El horno se apaga solo al rato de prenderlo.

  • Las perillas están muy duras o trabadas.

En esos casos, lo mejor es no improvisar. El mantenimiento de los picos y la lubricación de los grifos debe hacerlo un profesional.


Conclusión: Una cocina impecable es una cocina segura

Mantener la cocina limpia no es solo una cuestión estética; evita incendios por acumulación de grasa y asegura que la combustión del gas sea eficiente, ahorrándote plata en la factura de fin de mes.

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Temas: cocina

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