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Guía Práctica: Cómo Cambiar el Cuerito de la Canilla en 4 Simples Pasos

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Guía Práctica: Cómo Cambiar el Cuerito de la Canilla en 4 Simples Pasos

¿Te está volviendo loco el molesto "tic-tic" constante de una canilla que gotea? Una gotera no solo es una molestia acústica enorme en el medio de la noche, sino que además representa un desperdicio silencioso de agua y, a fin de mes, un golpe innecesario al bolsillo en tu boleta de servicios. Las mesas encharcadas o las bachas manchadas de sarro son la evidencia más clara de que llegó la hora de meter mano.

La excelente noticia es que ese goteo persistente tiene una solución rapidísima, muy económica y que podés resolver vos mismo, sin tener conocimientos técnicos previos ni necesidad de llamar a un plomero.

En este artículo para nuestro blog, te explicamos cómo reparar la pérdida y cambiar el cuerito de la canilla en tan solo 4 pasos sencillos.

Herramientas necesarias para arreglar una canilla que pierde

Antes de ponerte a desarmar, es clave preparar tu zona de trabajo y tener todo a mano. Vas a necesitar:

  • Un destornillador plano (preferentemente perillero o chico).

  • Un destornillador tipo Phillips (cruz).

  • Una llave francesa.

  • Un trapo limpio.

  • El repuesto: un "cuerito" (válvula de goma) nuevo. Siempre te sugerimos comprar repuestos de marcas oficiales o de buena calidad para garantizar mayor durabilidad y un rendimiento óptimo.

¡Paso Cero! Antes de arrancar con el desarme, es absolutamente fundamental que cierres la llave de paso general de agua de la cocina o el baño. Abrí la canilla rota para que se vacíe el caño y puedas trabajar tranquilo sin riesgo de inundaciones.


Paso a paso para cambiar el cuerito de tu grifería

Paso 1: Retirar las tapas y el volante

El primer objetivo es desarmar la parte visible de la llave. La mayoría de las canillas tradicionales tienen una pequeña tapita plástica o de metal en la parte superior del volante (suele llevar el color rojo o azul para indicar si es agua caliente o fría). Tomá tu destornillador plano más chiquito, metelo por la ranura lateral y hacé palanca con mucha suavidad hasta que la tapa salte a presión. Al retirarla, va a quedar expuesto un tornillo central. Desajustalo con el destornillador correspondiente y, tirando suavemente hacia arriba, sacá la manija o "volante".

Paso 2: Desarmar la campana y sacar el vástago

Al sacar el volante, te vas a encontrar con la roseta o campana (la pieza que embellece y cubre el mecanismo interno). Simplemente desenroscala con la mano o con mucho cuidado si está un poco trabada por el sarro. Ahora tendrás a la vista el mecanismo principal: el vástago de bronce. Tomá tu llave francesa, ajustala exactamente a la medida de las caras planas de la tuerca del vástago, y girá con firmeza en sentido contrario a las agujas del reloj. Hacelo con recorridos cortos hasta que afloje, y luego terminalo de sacar con los dedos.

Paso 3: El reemplazo del cuerito viejo

Con el vástago ya en tu mano, prestá atención a su base. Ahí mismo se encuentra anclada la famosa válvula de goma o "cuerito". Seguramente vas a notar que la goma está reseca, deformada, aplastada o directamente rota por la constante fricción y el paso del tiempo bajo el agua. Usá el destornillador plano chiquito para hacer un poco de palanca y separar el cuerito viejo de la pieza de metal. Antes de colocar el repuesto, usá el trapo limpio para secar la zona y retirar cualquier resto de goma pegada, sarro o sedimento en el interior de la canilla. Una base limpia garantiza que la goma asiente perfecto. Finalmente, colocá el cuerito nuevo a presión.

Paso 4: Armado final y prueba de funcionamiento

¡Ya hiciste lo más difícil! Solo nos queda desandar el camino y volver a ensamblar la grifería:

  1. Colocá el vástago nuevamente en su lugar, enroscándolo primero a mano para no cruzar la rosca, y dale el apriete final con la llave francesa (no te pases de fuerza para no arruinar la rosca).

  2. Volvé a enroscar la roseta o campana hasta que quede firme.

  3. Ubicá el volante calzándolo en las estrías del vástago.

  4. Colocá el tornillo, ajustalo bien y tapá todo presionando la tapita plástica embellecedora.

Consejos finales para el cuidado de tus canillas

Una vez terminado el armado, abrí la llave de paso y probá tu canilla. Si realizaste los pasos correctamente, el cierre a compresión funcionará de maravilla y el goteo será cosa del pasado.

Recordá siempre este consejo de oro: no hace falta apretar la canilla con exceso de fuerza al cerrarla. Si el cuerito está en buenas condiciones, con un giro suave es más que suficiente para cortar el agua. Cuidando tus griferías vas a extender su vida útil, evitar gastos innecesarios y, lo más importante, ayudar a cuidar un recurso invaluable como el agua potable.

Temas: canilla

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