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Guía Completa: Cómo saber si el termostato de tu heladera está roto (y cómo probarlo)

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Guía Completa: Cómo saber si el termostato de tu heladera está roto (y cómo probarlo)

Abrir la puerta de la heladera esperando tomar algo bien fresco y encontrarte con que los lácteos están a temperatura ambiente, o por el contrario, ir a buscar la verdura para la cena y descubrir que está completamente congelada y escarchada... son situaciones frustrantes que nos desorganizan la cocina.

Cuando el frío se descontrola, el primer impulso es pensar que el motor se fundió o que le falta gas, y que la reparación nos va a costar una fortuna. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, el verdadero culpable es una pieza mucho más pequeña y económica: el termostato.

En este artículo de nuestro blog de servicios para el hogar, te vamos a explicar en detalle cómo detectar si el termostato de tu heladera está defectuoso, cuáles son las señales de alerta y cómo hacer un par de pruebas caseras antes de llamar a un servicio técnico.

¿Qué hace exactamente el termostato?

Para entender la falla, primero hay que entender la pieza. El termostato es, básicamente, el "cerebro" que administra el frío. Su trabajo es monitorear constantemente la temperatura interna de la heladera. Cuando detecta que el interior se está calentando, le manda una señal eléctrica al compresor (el motor o "bocha" que está atrás) para que arranque a enfriar. Una vez que se alcanza la temperatura ideal que vos marcaste en la perilla, el termostato "corta" la corriente y el motor se apaga para ahorrar energía. Si este cerebro se vuelve loco, todo el ciclo falla.

6 Síntomas claros de un termostato defectuoso

Prestale mucha atención al comportamiento de tu electrodoméstico. Si notás alguna de estas señales, es casi seguro que el problema viene por acá:

  1. La heladera congela los alimentos abajo Es el síntoma más clásico. Ponés la perilla en el nivel 2 o 3 (frío mínimo/medio), pero los tomates, los fiambres y los líquidos en la parte inferior de la heladera amanecen congelados como piedras. Esto ocurre porque el termostato se trabó y nunca le avisa al motor que deje de enfriar.

  1. El compresor (motor) no corta nunca ¿Escuchás ese clásico zumbido del motor de la heladera funcionando las 24 horas del día sin parar a descansar ni un minuto? Además del riesgo de que el motor se queme por sobrecalentamiento, te va a llegar una boleta de luz por las nubes. (Aclaración importante: esto aplica para heladeras tradicionales. Si compraste una heladera con tecnología Inverter, es normal que el motor funcione casi de forma continua pero a muy bajas revoluciones).

  1. La comida se echa a perder rápido Es la falla inversa a la del punto uno. La heladera enfría poco y nada, la leche se corta rápido y no sentís esa "cachetada" de aire frío al abrir la puerta. El termostato está cortando la corriente antes de tiempo, sin dejar que el equipo llegue a la temperatura óptima.

  1. Silencio total: el motor directamente no arranca Enchufás la heladera, la luz interior prende perfectamente, pero el motor brilla por su ausencia. El equipo está a temperatura ambiente y no hace ni un solo ruido. Si el termostato está cortado internamente, la electricidad nunca va a llegar hasta el compresor para darle el arranque.

  1. La perilla de temperatura parece "de adorno" Intentás solucionar el problema moviendo el dial del 1 al 7, probás todas las configuraciones posibles durante días, pero la temperatura interna de la heladera o del freezer se mantiene exactamente igual, sin ninguna variación.

  1. Exceso de hielo en las paredes y rejillas En heladeras que no son No Frost, podés encontrar una acumulación de hielo gigante en la placa del fondo. En las No Frost, este bloque de hielo suele formarse detrás del plástico, tapando los ductos y salidas de aire, lo que impide que el frío baje del freezer hacia la heladera.

Cómo probar el termostato de forma casera

Si tenés dudas, podés hacer una prueba manual auditiva súper sencilla sin desarmar nada:

  1. Con la heladera funcionando (motor encendido), abrí la puerta y girá la perilla del termostato lentamente hasta el mínimo absoluto (o la posición de apagado "0"). Deberías escuchar un "clic" metálico y el motor debería apagarse al instante.

  2. Si la heladera estaba apagada y con temperatura cálida, girá la perilla rápidamente hasta el máximo (nivel 7). Si no escuchás el clic de acople ni arranca el motor, el termostato está muerto.

La prueba técnica (Con Multímetro)

Si te das un poco de maña con la electricidad y tenés un tester (multímetro) en casa, podés hacer la prueba definitiva:

  1. Desenchufá la heladera por seguridad.

  2. Desarmá la caja plástica donde está la luz y la perilla para sacar el termostato (tiene un bulbo largo o alambre metálico que es el sensor).

  3. Poné el multímetro en la función de continuidad (el que hace el pitido).

  4. Tocá los dos terminales del termostato con las puntas del tester estando a temperatura ambiente. Debería dar continuidad (pitar).

  5. Meté la punta del alambre sensor en un vaso con agua y mucho hielo durante unos minutos. Al enfriarse al extremo, el circuito debería abrirse y el tester debería dejar de pitar. Si pita siempre o no pita nunca, la pieza está defectuosa y hay que comprar una nueva.


¿Confirmaste que el termostato falló o preferís no arriesgarte? Cambiar un termostato requiere conseguir el repuesto exacto para tu modelo, desarmar paneles plásticos que a veces son muy frágiles y colocar el bulbo sensor en la posición milimétrica correcta para que no sense mal. Si sentís que el arreglo te supera, ¡no te hagas problema!

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